Las ferias de coches siempre están llenas de mujeres con ropa ajustada, poca ropa, o ambas cosas a la vez. Su único fin es calentar a los hombres para que, al trasladar la sangre de un cerebro al otro, flaquee el cerebro superior y compremos coches.
Por eso no es de extrañar que entre movimientos de sangre para arriba y para abajo, haya algún pervertido que directamente se baje los pantalones ante la visión de dos mujeres de poca ropa, como hizo este personaje.

Se que me vais a decir que la historia no es como la cuento, pero me da igual. Si os cuento que tengo una foto de un chino (persona de rasgos asiáticos para los tiquismiquis) meando en una botella en mitad de una feria de coches tampoco me ibais a creer a la primera.
Vía | ElReves
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En este caso lo de para mear y no echar gota no se cumple.
Para colmo, la madre le sostiene la botella, como si fuese normal que su hijo orine en medio de la exposición automovilística.