Siempre que uno sube a lo alto de una montaña, siempre, a cualquier hora y en cualquier montaña conocida, hay un viejecito en la cumbre con zapatillas de andar por casa, bastón y boina, que te da los buenos dÃas. Ã?sto es algo que todo montañero sabe igual de bien que orientarse con un mapa o usar una brújula.
Yo siempre me he preguntado como demonios llega el hombre allÃ, con toda la nieve, y zapatillas de pana, a las 9 de la mañana. Y, encima, descansado. He llegado a la conclusión de que son viejecillos con superpoderes.
Pero ya el tema se me debe estar volviendo obsesión, porque veo viejecillos de esos por todas partes…

VÃa | Desvariandoando
RSS 2.0
Por Email
Entradas (RSS)
A la abuela la han dejado colgada en un gancho cual pata de jamón serrano, insitÃa mucho en ir con ellos de vacaciones y no han tenido valor de dejarla tirada en alguna gasolinera asà algún vecino la bajará seguro.