Hay días que uno está aburrido, los lunes sobre todo, y se te ocurre probar cómo matar a un amigo que no te cae del todo bien, así que te coges unas cuantas botellas de refrescos de 2 litros, les añades un poco de agua. Coges una bomba de bicicleta (de las que hinchan, no de las que explotan) y añades aire a presión a la botella hasta que no puedas más. Esta es la parte fácil.

Ahora convences a alguien para que se ate todas esas botellas a la espalda, haces una cuenta atrás y lanzas al tontolapolla intrépido aventurero a 30 metros de distancia mientras realiza una hermosa parábola de 10 metros de distancia de forma totalmente descontrolada. Como suponéis, la ostia es fina.

También te puede interesar:

Deja una Respuesta